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martes, 31 de enero de 2017

¿Sabes cómo decorar las láminas de yeso laminado?

Las láminas de yeso laminado están hechas con yeso cubierto por capas de papel. Estas láminas son usadas con frecuencia en la construcción de casa y se aplican sobre soportes en la habitación.
Pintar directamente sobre las láminas de yeso a menudo resulta en manchas por la forma despareja en que el papel absorbe la pintura. Empapelar directamente sobre las láminas sin tratar puede hacer que el empapelado falle o se produzcan daños serios cuando el papel se quita. Saber cómo cubrir adecuadamente las láminas de yeso te dará mejores resultados y te ahorrará tiempo, frustración y dinero.


¿Qué necesitarás?
  • Paño antiestático
  • Imprimador
  • Bandeja para pintar
  • Pincel
  •  Rodillo
  • Pintura
  • Imprimador para empapelado
  • Nivel
  • Lápiz
  • Papel tapiz
  • Cúter
  • Recipiente para agua
  • Agua
  • Pincel para alisar
  • Guía para recortes

Instrucciones 

¿Cómo pintar?
  •  Limpia las láminas de yeso nuevas con un paño antiestático para quitar el polvo de la superficie. Cualquier partícula que haya sobre la superficie de las láminas se verá en el trabajo terminado.
  •  Imprima las láminas con un imprimador de buena calidad. Distribuye el imprimador sobre la pared de la misma forma en que lo haces con la pintura tradicional. Imprima los bordes y esquina con una guía o un pincel pequeño. Pasa el imprimador con un rodillo y deja secar toda la noche.
  • Pinta las láminas imprimadas con pintura látex. Pinta los bordes con una guía o un pincel pequeño y el resto de la pared con un rodillo. Algunos colores pueden requerir dos capas de pintura para cubrir por completo. 
¿Cómo empapelar?
  1.  Imprime las paredes con un imprimador de buena calidad al agua. Escoge un imprimador específico para usar debajo de papel tapiz que humedezca las paredes y las prepare para el empapelado.
  2. Dibuja una línea vertical donde aplicarás la primera tira de papel tapiz. Usa un nivel para asegurarte de que la línea esté pareja para que el papel tapiz quede derecho. 
  3. Corta la primera tira de papel tapiz cuatro pulgadas (10 cm) más largas que la medida necesaria en ambos extremos. Córtalo con un cúter para que le corte sea parejo.
  4. Pasa la primera tira por el recipiente con agua con el revés del papel mirando hacia arriba. Pásalo lentamente para que el agua pueda activar la pasta en el revés del papel tapiz.
  5. Coloca la tira de papel sobre la pared, dejando que el exceso sobresalga. Asegúrate de que las tiras de papel se alineen con la línea que trazaste.
  6. Pasa un pincel sobre el papel para alisarlo y quitar las burbujas de aire y asegurarte de que esté bien pegado a la pared. Sostén la guía para recortes firmemente sobre las juntas de la pared y el techo y corta el exceso de papel. Haz lo mismo en la parte inferior de la pared.
  7. Sostén el rollo de papel tapiz junto a la tira de la pared y busca que el diseño coincida. Corta otras tiras dejando papel extra para arriba y abajo de la pared. Aplica esta tira asegurándote que coincida perfectamente con la primera. Continúa empapelando hasta que la pared o toda la habitación esté terminada. 
Consejos y advertencias


  •  Trata de que el color del imprimador sea parecido al de la pintura. Esto reducirá las capas de pintura que necesitarás para lograr una cobertura completa.
  • Imprimar las placas de yeso permite obtener mejores resultados que pintar directamente sobre ellas.
  •  Escoge papel tapiz con un estampado grande la primera vez que empapeles una pared o habitación, ya que es más fácil hacerlo coincidir que el estampado pequeño.



sábado, 17 de septiembre de 2016

Miguel Braceli: “En la apertura está la sustancia del trabajo como obra viva”

El arquitecto ha realizado intervenciones en la cima de una montaña, en el cráter de un volcán, en la UCV. Ahora traslada su performance a España con Sacar el mar
Mª ANGELINA CASTILLO BORGO
La Tierra comienza y termina en el mar, dice Miguel Braceli. Para el arquitecto y artista visual retar la utopía que representan sus aguas es materia de investigación. De allí surgió Sacar el mar, performance que realizará el sábado en la playa San Lorenzo de Gijón, en España. Las obras que se obtengan serán expuestas en el Museo del Ferrocarril de Asturias desde el 6 de octubre.
Su equipo de trabajo es muy pequeño, pero el público generalmente no. Y es además la variable más compleja. “El reto es poder desarrollar una obra que funcione con 10 personas o con 100. La adaptabilidad y mutabilidad son unas de las lógicas del mundo contemporáneo, por eso me interesa desarrollar obras abiertas”, dice.
Las intervenciones e instalaciones en espacio abierto las realiza desde 2008. Han sido diversos sus escenarios: el Roraima en la Gran Sabana, el volcán Irazú en Costa Rica, Catamarca en Argentina; también la Ciudad Universitaria de Caracas, los espacios de paz de El Valle, museos, plazas, antiguas estaciones de ferrocarril en Colombia.

“Es una obra abierta donde convergen las variables vinculadas al paisaje y a las personas, que se concilian en la documentación a medida que la performance se desarrolla. Aun cuando existe un proyecto y una premisa que estructura la búsqueda, tanto la coreografía como los fenómenos del paisaje son un hecho espontáneo que no puedes predecir ni controlar enteramente. En la apertura está la sustancia del trabajo como obra viva”, agrega.
—¿En qué se diferencia Sacar el mar de la intervención Construir el mar que realizó en la UCV?
—Construir el mar habla del paisaje como constructo y Sacar el marversa sobre el paisaje como espacio maleable, haciendo honor a su liquidez. Ambos son proyectos que buscan poner en tensión las relaciones entre lo posible y lo imposible. Esta es una serie que he empezado con el curador Gerardo Zavarce y que no sabemos cómo va terminar.
—¿Cuál es el objetivo final de la serie Apologías de lo posible en la que se enmarca la acción que hará en España?
—Este proyecto busca desdibujar los límites de la capacidad humana, así como las formas de relacionarnos con el mundo, haciendo de sus paisajes espacios proyectados y transformados a partir de esfuerzos colectivos.
—¿Cómo es la relación entre los esfuerzos del hombre y la fuerza de la naturaleza?
—Introducirse en el mar, en el cráter de un volcán, en la cima de una montaña es someter el trabajo a las fuerzas la naturaleza. El viento, la lluvia, las mareas son fenómenos complejos que moldean la obra tanto como el proyecto al que estas variables están sujetas. Las personas generalmente están unidas por un material que observa las acciones del hombre y de la naturaleza, que es el elemento para redibujar el paisaje que se devela en la documentación.
—¿Cuál ha sido la “respuesta” de la naturaleza?
—Descubrí la capacidad del viento para dibujar en el Valle de Catamarca; el poder de la lluvia para cambiar las propiedades del material y vaciar los espacios urbanos en Plaza Caracas; la fluidez de la neblina para transformar escenarios en el volcán Irazú. Hasta ahora no ha llovido en ninguna Biblioteca abierta, podemos decir que la naturaleza ha respondido muy bien.
—¿Cómo logra llevar adelante estas acciones?
—Los proyectos en su mayoría son autogestionados, es una inversión que eventualmente puede recuperarse o no. Aun cuando las obras son intervenciones en el espacio público, ellas viven del financiamiento privado a partir del coleccionismo de las fotos o videos. En el caso de las invitaciones se han constituido por alianzas con universidades, espacios expositivos e instituciones tanto públicas como privadas de los países sede.
—¿Cuál es la intención de involucrar al ciudadano común?
—Estoy interesado en transformar la realidad más que en retratarla. Trabajar con las personas es una forma de generar experiencias que afectan a los participantes y convierten la ciudad en espectador. Son proyectos que de manera colateral permiten activar el espacio público, generar lugares de encuentro y una reflexión sobre el cuerpo como estructura social.

Fuente: elnacional.com
@MACBORGO15 DE SEPTIEMBRE 2016 - 12:01 AM